“Nada parece lo que es, nada
es igual a lo de ayer, todo cambia, todo se construye nuevamente. Lo demás es
pura invención de la mentira”.
Una gran ciudad iluminada bajo los rayos del sol. Las aves
se pueden escuchar cantar a lo lejos mientras los vecinos se saludan entre sí,
las bicicletas pasean de un lugar a otro y el pan caliente es olido a
kilómetros de distancia… tan deliciosamente un verdadero sueño, lástima que
para mí no son más que indecencias y estupideces hechas por gente hipócrita y
decadente como lo es nuestra sociedad de ahora. Mierda, en qué año vivo.
El lugar donde los mejores sueños son posibles, y donde las
peores pesadillas, también. Bienvenidos a la gran ciudad costera de Pirú, la
capital de las grandes olas y los negocios andantes, esto es Malurín,
que pésimo nombre para la ciudad costera de las nubes y el sol radiante, pero,
en fin, detesto despertar tan temprano… caramba que jodido día será.
- - Emilio despierta ¡Es hora de desayunar!
- - Ya voy vieja… déjame dormir otros cinco minutos…
- - ¿No sabes hacer otra cosa que dormir?
- - ¿Eh?
- - ¡DESPIERTA INÚTIL!
Era nada menos que mi hermana menor, un dolor de cabeza
para mi pobre cuerpo, que jodida resultaba ser esta niña con tan solo diez
años. Carla de cariño y Carlimolena Elizabeth de nombre completo
y bien extraño, justo para su detestable manera de ser, bueno, no tengo la
culpa de que mis padres tengan gustos tan extraños y radicales en nombrar
cosas… ahora desde las ocho de la mañana ¡Que molesta!
- - ¿Qué quieres?
- - ¿Cómo que quiero inútil? ¡Pues que despiertes!, el desayuno esta desde que se fue papá, y tú sigues como una vaca tirada en la cama, maldito haragán ya consigue trabajo – decía la “inocente” de mi hermana con su pijama de caimanes
- - ¿Conseguir trabajo? Apenas tengo dieciséis años mongola, déjame descansar estamos de vacaciones…
- - ¿Vacaciones? Eso ya termino la semana pasada, hoy es lunes y…
- - ¡CARAJO HOY ES LUNES Y SON LAS OCHO DE LA MAÑANA Y MIS CLASES CON A LAS OCHO Y MEDIA! – me levanté de inmediato, botando de la cama a mi dulce hermanita
- - ¡Exactito taradito!
Totalmente perdido en el espacio, no sabía que hoy era
lunes y lo peor, es que el primero de febrero empezaba las clases de la pre
universidad, mierda en el último año y haciendo el ridículo frente a toda la
familia. Apenas me alcanza para lavarme los dientes y ponerme el uniforme
especial secundario, un traje adecuado para quienes pasan al último año del
colegio, o mejor llamado “Pre universidad de Calidad”, todos pensando en ser
grandes inventores en diferentes ramas de estudios y esas huevadas, yo solo
quiero vivir en el bosque y vivir tranquilo tocando mi cajón.
Bajé las escaleras para encontrarme a mi madre tomando su
café y viendo las noticias mientras se arregla el cabello y habla por teléfono,
todo esto hecho a la vez ¡Esa es una gran velocidad! Era cierto que las mujeres
pueden hacer muchas cosas a la vez, pero mi madre es otro mundo, realmente
demasiado extraña para ser común. No tengo tiempo de despedirme y ajustándome
la corbata salgo con mi mochila totalmente corriente y voy al paradero oficial
de los corredores blancos.
Soy uno de los pocos ciudadanos de la gran ciudad de Malurín
en tomar este bus con ruedas, ¿Por qué? Porque tenemos la desventaja de ser una
de las últimas familias en adecuarse al futuro y a los diferentes inventos que
cada año son patrocinados por las “Olimpiadas”. Este bus llamado
blanco por su calor y fácil reconocimiento para abordarlo esta de mal en peor,
ya la gente utiliza los carros acuáticos o voladores para llegar rápido a sus
trabajos, yo en cambio, usando una carcacha de hace milenios, vergüenza
profunda, pero que mierda, soy pobre y con orgullo.
Apenas puedo tomar el bus agitado por tantas vueltas que di
para alcanzarlo, el chofer se detuvo y abrió las oxidadas puertas, este ómnibus
si tenía sus años, pero bien ancestros.
- - Hola Emilio, ¿A la escuela? – hablo el viejo Cristian, el chofer
- - Pues claro, pero ya no a una escuela para niños, ahora es para gente mayor, gente que sabe lo que hace, gente como yo pes.
- - Hahaha gracioso el muchacho, bien ve para el fondo porque aceleraremos con todo
- - Como digas, después de todo soy el último pasajero…
Las viejas casas de playa en un afrodisiaco momento, muy
repentino y tan obsoleto, demonios ahora pienso con palabras tan rebuscadas y
estúpidas. Pero era cierto de un modo diferente, las casas de la gente de media
clase Vivian aledañas a la playa, a la costa, donde los tsunamis eran
frecuentes, si fuese verdad. Pero la verdad era otra, por alguna razón no
exista clase baja ni pobres, como tampoco clase rica o millonaria, todos éramos
iguales por donde lo mires, claro, existían las clases primordiales.
Las familias de los inventores y las familias de quienes
utilizaban esos inventos. Por un lado, los inventores eran las familias con
poderosos miembros que inventaban a diario y participaban para lograr masificar
sus productos, que original, o lo que pienso realmente, ¡Que pérdida de tiempo!
Sin embargo, tenían harta plata, plata como cancha…
Mientras los demás, quienes no inventaban nada o si lo
hacían, pero con recompensas vacías, vivíamos aquí, cerca del mar y con una
gran bajada en bicicleta y los nuevos vagones, vivir aquí no me molestaba, lo
que realmente me jodía la paciencia eran los demás, quienes te exigían inventar
algo para lograr una meta clara… ¡Una ridiculez conchesumadre!
Las personas cercanas a mi realidad siempre hablaban de
crear cosas que la gente necesitara, cuando la cosa era otra, querían vivir en
otros planetas, aspirar al hogar donde los inventores eran felices y perfectos,
un lugar que yo detestaba y me negué rotundamente cuando me propusieron vivir
allí, algo que jamás seria, era igual a vender mi alma, una mierda total, pero,
en fin, eso era lo que explotaba en la cabeza… y ahora vería a todos los
estúpidos en la pre universidad…
Una explosión repentina destruyó algunas chozas aledañas a
la playa, las chozas ardían en llamas mientras algunos hombres trataban de
apagar ese fuego con cubetas de agua, algunos utilizaban pistolas de agua con
recarga automática para hacerlo deprisa, pero el fuego se expandía, y entre sus
escombros, un hombre pequeño con unas gafas moradas y el cabello en cola
absorbía el fuego con su mano derecha, como si llevase un aparato especial para
controlar el fuego.
- - Tal parece que no está aquí, que mal, pero bueno… no tengo tiempo que perder, hay que quemar cosas y ¡Buscarlo!
El tipo enano parecía buscar algo en los alrededores
causando grandes destrozos y quemando pequeñas chozas con familias enteras sin
importarle en lo mínimo la seguridad o lo imbécil que se portaba al hacer eso,
no podía quedarme sin hacer nada… mejor huía temprano al colegio.
Le dije al chofer que abriera la puerta para bajarme y
llegar temprano a la academia, pero el chofer se ocultó debajo de su asiento
esperando que todo terminara, cuando oí el aleteo de máquinas gigantes y gente
gritando desde los cielos, al parecer la guardia civil Malurinense entraba al
campo de juego, ¡esto era asombroso! ¡Finalmente vería algo de acción en esta
vida de inventar cosas sin sentido!
Abrí la puerta oxidada con mi propia fuerza, sujetando mi
mochila sin dejar que nada cayera, el fuego se esparcía mientras el estúpido
pirómano caminaba en medio de la pista, justo por donde el ómnibus estaba
estacionado presa del pánico. Pude verlo directo a los ojos, y esos ojos
realmente mostraban interés y preocupación, peor cuando me demostró su poder de
cerca, consiguiendo quemar un poste de bus al lado mío.
- - Ups… fallé niño
- - ¿Qué carajo te sucede?
- - Oye escolar ¿No te han enseñado a respetar a tus mayores? ¡Cuida ese vocabulario!
- - ¡Hahaha! Claro que sí, pero tú no eres mayor, eres solo un enano de fuego, un microbio, yo soy más alto que tú y eso que tengo solo 15 años ¡Microbio!
- - ¡Jódete niño cabello azul!
- - ¿Cabello azul? Que interesante… no te escucho, ¡Grita enano para que te escuchen!
- - ¡Es tu funeral!
No tenía idea del porque hice eso, pero una cosa quedaba clara
en este escenario, en este momento, en esta mirada de furia y emoción,
utilizaría el regalo que me dio mi padre para esta ocasión, mi gran celular con
láser ¡mi gran obsequio de batalla!
Pero antes de comenzar nuestra pequeña batalla entre el
fuego y los láseres que iba a utilizar, una soga cayó al suelo, un helicóptero
apareció expulsando una gran cantidad de aire a los alrededores, me empujo a la
puerta del auto, pero sin afectar al enano pirómano, cosa que aprovecho para
lanzarme una llamarada de fuego desde sus manos, ¡Un ataque trampa!
Subí al bus y me lleve al conductor a la parte posterior,
esperando protegerlo y a mi cuerpo de ese ataque, sin duda destrozaría todo el
bus, pero al menos podría resistirlo con mi nueva arma… eso esperaba, pero no
esperaba que una mujer cayera de los helicópteros para salvarme el culo. La
mujer lanzo una pequeña granada, que pudo aspirar todo el aire de nuestro
pequeño espacio y dejar sin espacio el efecto de encender el fuego, menos mal
tome atención a la clase de química avanzada…
- - ¿Se encuentra bien?
- - Eh… gracias, pero yo podía derrotarlo – dije viéndola asombrado
- - Claro niño…
- - ¿Y quién diablos eres?
- - Soy la capitana del Escuadrón Especial de la Policía Malurinense, Kathia Cherry Gaspar Meth para ayudarlos, niño respondón
- - ¡¿A quién diablos le dices niño respondón!?
- - Olvídalo, vengo por mi deber como capitana de la policía especial para casos especiales
- - ¿Qué casos especiales?
- - No hay tiempo, ahora veras a una heroína en acción, yo actriz y policía a la vez, ¡Una buena combinación!
No podía dar por hecho lo que estaba observando, una chica
algo alta bajaba por el techo del viejo bus y detenía un ataque de fuego con
una especie de granada especial que tenía en sus manos. Pudo absorber todo el
fuego y contenerlo dentro de esa esfera… realmente era parte de la policía
especial. Una figura prominente, con su traje particular de policía, color
verde gris con líneas azules a los costados, su gorro ajustable y una coleta en
el cabello, como si fuese una gran trenza, ni hablar de sus pechos y su parte
posterior… ¡Diablos!. Su nombre era Kathia, y creo que… era mejor dejárselo a
ella.
- Llamando a todas las unidades disponibles
dentro del área, acercarse para combatir un enemigo inventor que utiliza fuego
de sus guantes para atacar y destruir todo. Repito, necesito algunos refuerzos
para contener la amenaza anti inventora. Tengo a dos civiles bajo mi cuidado,
uno de ellos un menor de edad. Cambio.
- - ¡NO SOY UN MENOR DE EDAD! ¡SOY UN JOVEN EN CRECIMIENTO!
La capitana de la policía se dirigió con su pistola hacia
el enemigo, mientras ese enano de fuego trataba de quemarla con sus guantes,
ella esquivaba todos sus actos con gran agilidad, saltos por doquier y
esquivadas tan impresionantes que, de verdad, me hacían creer que era una
especie de deportista más que actriz, pero, ¿Qué haría alguien así en la
policía?
Cuando esquivo todos sus ataques de fuego, levanto su arma
y disparo hacia la izquierda, impactando la bala en un poste de luz total y
explotando, generando chispas y destellos en los ojos del enano, lo cual lo
cegó por unos segundos, mientras Kathia le daba un puñetazo en el cachete
izquierdo, enviándolo con mucha fuerza al piso unos cuantos centímetros hacia
atrás, sin embargo, todavía no acababa, se sujetó del piso y dio un salto
invertido, como en las películas antiguas de artes marciales, y le dio una
patada en el mentón, tan poderosa que el tipo prácticamente cayó inconsciente
al piso.
La pelea acabó con una victoria asombrosa de la capitana,
con sus dotes de malabarismo y tan sorprendentes actos aeróbicos, pues le fue
muy fácil. Los demás policías llegaban con sus escudos de energía para
resguardar la situación y llevarse al pirómano a la carceleta de la ciudad.
- - ¡Carajo! ¡Eso fue increíble!
- - Te lo dije niño, esto es cosa de adultos, los niños como tú deberían de ir al colegio o institutos universales para estudiar. Yo me encargo de la basura de esta, es mi trabajo
- - Si claro… ¡Cuidado!
- - ¿Eh?
El pirómano se levantó con sus ojos enrojecidos y llenos de
ira, despiadado como lo vi al quemar esas chozas, sujetó de la nuca a la
capitana para dejarla al frente donde me encontraba, el tipo aún tenía sus
guantes de fuego, pero saltaban rayos en ellos, como si fuese… a explotar… ¡a
explotar!
- - Antes de morir como un héroe en contra de este mundo de mierda, los matare primero, ¡a los tres! ¡este es mi gran invento! ¡Las llamas del Hades!
- - Mierda… - apenas podía hablar la capitana
- - Yo me encargaré desde ahora Kathia, mejor dicho, actriz policía gimnasta Kathia hahaha
- - ¡¿De qué hablas?! ¡Retrocede ahora! ¡La guardia especial ya llegó!
- - Pero no será suficiente… sus guantes van a explotar, y eso probablemente cause una gran muerte a escalas jamás vistas… y ese enano de mierda, microbio, chaparro, es mi oponente ¡yo soy Emilio de los láseres! ¡Y este es mi gran invento para combatir a estúpidos como tú!
Saque de mi bolsillo un antiguo celular, de los primeros
que salió hace dos siglos atrás, y milagrosamente funcionaba, una marca borrosa
con estilo de forma rectangular y viejo.
- - ¡Hahaha! ¡¿Qué harás con eso?! ¡Eso es del siglo pasado, o todavía muy viejo! ¡Niño idiota!
- - Hehe… sabes, veo muchas pelis de terror y acción, y me gusta cuando me retan, eso hace de mi vida algo interesante, hace que viva la vida de una manera genial, de una manera estupenda, de una manera… ¡De la putamadre!
Golpee el celular con la palma de mi mano, y un brillo
color azul se desprendió de donde antes funcionaba la linterna del celular, ese
brillo se alargó hasta el piso, ahora iba en serio, el invento de mis
ancestros, el invento… ¡Mi celular de
energía estilo espada!












